¿Es el Pa amb tomàquet una comida típica catalana?

en

La cocina catalana ha aportado una serie de platos que ya son conocidos en distintos lugares del mundo. La esqueixada, los calçot con salsa romesco y hasta experiencias completas como la escudella i carn d’olla, todos son típicos de la región catalana.

Pero entre todos estos destaca un plato más modesto en sus pretenciones, pero que compensa por su ubicuidad. Se trata del pa amb tomàquet (pan con tomate) que se suele servir como aperitivo o tapa antes de las comidas.

Pero el pan con tomate también es una comida tradicional de la cocina valenciana, andaluza, aragonesa, balear, catalana y murciana. Aun así, más que una sencilla receta, una técnica culinaria o una costumbre, el gesto de untar el tomate en el pan, es una señal de identidad catalana.

El origen de la receta se inspira en el pan con aceite, la unión de dos ingredientes fundamentales de la cocina mediterránea heredados de su herencia mediterránea.

Sin embargo, el tomate no estuvo en las cocinas de la Península Ibérica hasta el siglo XVIII, pues proviene de América.

De hecho, la primera referencia escrita de esta receta se remonta a 1884, cuando en la típica casa de los agricultores el pan seco de dos días se untaba con tomates para ablandarlo y luego se acompañaba con un buen chorro de aceite.

Era parte de la cocina de uso cotidiano de las masías (casas rurales), donde el objetivo era aprovechar los productos de mil maneras y tirar la menor cantidad de comida posible.

¿Pero existe alguna diferencia entre la variedad catalana del plato y sus contrapartes? A continuación la receta secreta, guardada por las abuelas catalanas bajo al menos tres cerrojos, que te revelaremos en forma exclusiva:

Comenzamos con el pan. Aunque ciertamente puede hacerse con todo tipo de pan, si buscas autenticidad y respetar la tradición debe usarse pan de payés. Debe estar algo seco (de uno o dos días) y recién tostado.

Luego debe espolvorear sal sobre el pan. Es importante hacerlo antes de añadir el tomate, para que la humedad del mismo permita untar y distribuir la sal.

Sobre el tomate, aquí nuevamente topamos con la tradición. Un catalán auténtico, con sus 8 apellidos, debe usar un tomate en ramallet que tenga unos cuantos días para que estén suaves y con menor acidez y contenido de agua.

El tomate debe cortarse transversalmente y frotarse sobre el pan. Una vez usado lo único que te quedará en la mano será la piel del tomate y el pan estará bien mojado

Y el punto final será el aceite de oliva, por supuesto virgen extra. La variedad que usted prefiera (arbequina, picual… ). Y no olvide desear ¡bon profit! antes de degustarlo.

Una vez hecho este ritual, puede estar seguro que ese pan con tomate que disfrutará es un auténtico Pa amb tomàquet, más catalán que el propio Gaudí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *